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LA RESPONSABILIDAD DEL PREPO
Por
Germán Scelso
El Prepo no era el Prepo cuando nos conocimos formados en la fila(1) , en el patio de la escuela primaria, antes de ingresar a las aulas. Inmediatamente me preguntó si había visto El regreso del Jedi(2). Le dije que sí... Esto auguraba una gran amistad para los dos niños. Ser fanáticos de la serie cinematográfica delimitaba un estilo, un gusto particular, una estética característica, un mismo modo de interpretar los días; una película tan incidente, fijándose en la idiosincrasia de todos, tan aglutinadora de niños (el cine como padre a la noche relatando cuentitos, como líder boyscout exhibiendo, tristemente, un poder de fogón); y el Prepo que aún no era el Prepo, con el brazo extendido hasta el hombro de un anónimo compañero de aula, me habló de uno de los personajes más entrañables, aquel androide dorado: C-3PO. Me susurraba al oído haciendo gala de su colección de varios muñequitos en miniatura, entre ellos, el del robot enchapado en oro. Cetrespeo , dije yo, Cithreepiou , dijo él. Me reí convencido de que mi versión era la correcta y bauticé a este nuevo amiguito como Cetrepio .
Contábamos la anécdota de la fundación de nuestra amistad, orgullosos, ante quien interfería en nuestro perímetro fantástico regido por leyes hollywoodenses, y, la extrañeza concreta de esas leyes en el ámbito familiar mío y en el de él, hizo que el entrevero idiomático fuera tomado también en broma. Todos, en especial mi abuelo y uno de mis tíos, se encargaron, con todo placer, de demostrar ingenio deformando el apodo de mi compañero de pupitre: Piltrafa , Cusifai , Tripudio , Trepio , y otros, hasta llegar al definitivo Prepo . (Esta narración etimológica parece del todo insustancial -trata acerca de un acontecimiento que en realidad es olvido y todo perdido-, pero es sincera al describir el albur de ciertas maneras de comunicación y control. La serie Star Wars hubiese sido durante décadas la portada, de haber existido, de los principales periódicos infantiles).
Ahora el Prepo es el Prepo. Él siguió viendo dibujos animados durante todo el período secundario a pesar de que quienes lo circundaban pensaban en correr muchachas de poco vello. Cuerpos en celo rebosando tenacidad, poderosa voluntad sin sentido, sin dirección, fugándose en orgasmos de máquina recién comprada, en semen con olor a zapatilla nueva, cuerpesillos y bocas con sabor a cigarrillo y a chupetines de colores, con sabor a casa de deportes en el Centro Comercial. Es justo confesar que yo, a pesar de ser uno de los que lo circundaba, no participé tampoco de la corriente de niños en celo. Los dos excluidos vivieron una historia de patitos feos . Uno tendría un final casado, multiplicando hijos, consumiendo a créditos lo que no gana; el otro, escribiendo, con absurda e insólita pasión(3), este texto, que debería ser un cisne... Y digo de control porque no fue casual que luego de ver demasiadas veces la serie completa y, después de seguir paso a paso por televisión los capítulos diarios de las tiras animadas sobre luchas intergalácticas, japonesas; quizá por alguna de estas visiones el Prepo quedó a los dieciséis años de cara a un sueño imposible: nuestro pequeño Skywalker(4) tenía empapelada su habitación con pósters de aviones de guerra y las repisas con maquetas de naves espaciales, tanques, naves en miniatura de la mismísima Star Wars, Apollo 13 en la luna, los estantes llenos de revistas científicas con ovnis y la cara de Einstein con la fórmula del tiempo en las tapas y contratapas, un afiche a todo color del E.T. spielbergniano, otro de Carl Sagan.
Quería ser piloto de combate(5), pero una deficiencia retinal en el ojo izquierdo lo inhabilitó sin alternativas para dicha empresa.
Quería ser piloto de combate(5), pero una deficiencia retinal en el ojo izquierdo lo inhabilitó sin alternativas para dicha empresa.
A nuestra última época la vivimos yendo de noche a la plaza, hasta la madrugada, a hablar absolutamente de nada; y cabe observar el notable acontecimiento que surge en estas para nada fértiles reuniones nocturnas: Comprábamos coquitas de medio litro en una panadería abierta veinticuatro horas, a veces pan criollo, y a la plaza o en la entrada de la misma panadería, llueva o truene, haga treinta grados o quince bajo cero. Otras noches pasaba el Gordo y nos íbamos a lo de Claudio(6). Claudio era amigo del Gordo, y describir el universo de la familia de Claudio y el Gordo resultaría por demás aburrido; lo efímero y superficial de su caprichoso día a día, tan excéntricas sus percepciones, tan exóticos fenómenos de la decadencia(7). Recuerdo el hermano de Claudio, Cristian, propalador en fiestas de quince; al padre, de camisa blanca a rayas celestes y, de insospechable profesión; la madre, con personalidad de espíritu enchufado al secador de pelo, a expectativa de juventud pasada con la cabeza dentro del aparato que termoinfluiría en sus cabellos, identificándose como bella siguiendo qué inaverigüable modelo; y Claudio... tímido, también de camisa, encogido de hombros, flaquito, cabezón, nunca una noviecita, ni siquiera hablar de la rebeldía de masturbarse(8). En ese ámbito desértico, de arena que huele a polvillo sobre los muebles, a casa por nadie visitada -salvo por estos extraños infantes que llaman a su hijo: Boludo -, en este profundo interior el Prepo conoce a quien sería la madre de sus hijos. Es la empleada doméstica de Claudio(9), me dice, Es fea, pero me parece que la quiero. Comentó una de las últimas veces que nos vimos; Lo único, es que tiene la dentadura muy grande, tiene los dientes para afuera; capaz que junto guita y antes del casamiento le doy para que se haga una cirugía en los dientes . Soñaba Cetrepio. Al poco tiempo se casaron y fueron padres de tres niños. Ella sigue tapando torpemente su boca con la mano cuando ríe en público, él trabaja para pagar en cuotas lo que consume para la casa... (10). Al mismo tiempo que producía herederos compraba heladera, handycam, cocina, microondas, videocasetera, y otros objetos, algunos meras prolongaciones del cuerpo laborioso de su mujer. Él sólo disfruta de las cajas recién abiertas, del artefacto limpio, pulcro, inmaculado. Vive, en ese momento, el recuerdo de cuando también él era recién aparecido y con todas las promesas en pie. Empezó trabajando en la pequeña empresa de diseño de un primo, un negocio casero, en el living de una casa una computadora, y, esperanzado, sintió el progreso al aprender a manipular un programa para imágenes tan puras como las máquinas recién compradas. Horas de pantalla líquida, lentes de media distancia. Lejos de la adrenalina de manejar aquel pájaro enchapado sobre las nubes, se rodea de fantasía, del olor de los vírgenes tornillos, tan fríos, tan seductora su perfección, tan seguros de la función que desempeñan.
El primo fundió la pequeña empresita y nunca le pagó los meses de sueldo adeudado, nunca le dio al menos el cibernético artefacto que prometió equivaldría a parte de la deuda.
El Prepo acude, sin mucha preocupación en la cara, al padre. Cacho , le dice al padre, ayudame ; y Cacho, de larga trayectoria como guardiacarcel, condecorado, le da oportunidad al ya treintón Skywalker de ser un Jedi como lo fue su padre(11).
Estampa final: El Prepo está en la puerta de una pizzería, sentado en una banqueta de desayunador, vestido de azul, no muy gordo pero sí hinchado y sin cuello, no lleva arma; Mejor así , dice él, le pego un tiro a uno y voy en cana yo , concluye. La particularidad de este guardia con pasado de juguetería es que exhibe su irresponsabilidad con total descaro(12). Es público que nada le concierne, no sólo que no siente responsabilidad alguna sino que nada le importa. La mujer, los hijos, su trabajo, él, inclusive sus padres, todo, mirado por él mismo desde fuera, se ha convertido en imagen de la madurez; a pesar del afiche publicitario que muestra la pareja feliz con sus hijos en medio, mucha luz, mucho ojo celeste, que en cuerpo de estos sujetos se ve como un afiche ajado, pintarrajeado, ensuciado.
Él pensó siempre que su adultez sería así, haciendo callar a la fea pero fiel ama de casa cuando le interrumpe un episodio de accidentes filmados para televisión... y los récords Guiness, y La Dimensión Desconocida . Ya estaba resignado a eso de antemano.
El Prepo, sin preocupación, acude al padre. Sus ojos nunca develaron preocupación pero tampoco alegría, tampoco tristeza. No es que no quiera a nadie, ama mucho a sus hijos, algo también a su cotidiana mujer; pero, y esto es lo inaceptablemente transgresor en él, daría lo mismo si nada de eso existiese en su vida. Todo lo que a su alrededor llega se queda por voluntad ajena a la propia. Al que no le gusta que se mande a mudar a la mierda , dice, evadiendo, literalmente, cualquier responsabilidad, absolutamente, porque madurar para él ha sido comprender que el héroe estelar derrota al Imperio Galáctico sólo en las películas y, como alguien le mintió al respecto, cree haber descubierto la Verdad en la única certeza que ha conocido: la Traición. El Prepo no porta arma pero podría hacerlo. Lo que da plata es bueno. Qué más traicionero que un mercenario, qué más irresponsable.
(Admito, que el pobre, estaría más en condición de que alguien se hiciera responsable de él y no él, que está a la deriva en el mundo como todos, pero apenas sostenido por un hilo ante la definitiva caída libre).
Notas:
1 En hileras con pretensión de ser idénticas, marcábamos con el brazo el espacio entre uno y el compañero de adelante, que está de espaldas, para tomar la distancia justa, para ser iguales (macabra desviación del socialismo), y luego el Director da los buenos días, himno a la bandera y, la bandera se retira escoltada por niños cumplidores.
Esta repetición diaria, esta celebración de máquina espiritual, de inverosímil objetivo de perfección, eso de exhibir con prepotencia qué es lo bueno para los eufóricos educandos.
2 Película de ciencia-ficción estadounidense, opera prima del Director George Lucas, que fue un éxito en recaudaciones en todo el mundo y gracias a eso nace en la década del setenta una de las millonarias productoras de Hollywood... Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana... anuncia un cartel antes de que escuchemos la estrepitosa y triunfal, wagneriana introducción de trompetas. Lo importante es crear un mundo con su propia Historia, con su pasado, su futuro, eso le da vida a los personajes, por eso a la gente le gusta tanto, por eso el éxito , dice Lucas.
3 Absurda e insólita por existir a causa de condiciones económicas de excepción, privilegiadas; o sea: de herencia, de indemnización. Esto me permite aun respirar, aun no necesitar oxígeno, aun poder rechazar el destino que amenaza con enviarme tras el mostrador de ventas, empleado de un empleador, tentado a chuparle las medias a quien me sonríe como un tigre, trabajar para comprar, vivir para comprar, congelamiento waltdisneyliano, sin regreso, sueño eterno, circular, de ganar una lotería millonaria. Reducido el vocabulario a una actitud de Sí Señor , de Sí papá.
4 Luke Skywalker es el héroe espacial en Star Wars. Es un Jedi, Guardia y Oráculo, especie de sacerdote oriental adaptado a occidente con poderes mágicos regidos por la naturaleza del universo a la que llaman La Fuerza.
De cosas así trata la película.
5 Cambió las revistas pornográficas del padre, escondidas y apiladas en el altillo, por las científicas. Nunca hubo la foto de la rubia sexy al costado de la cama -de concentrado hedor bajo las sábanas- pero sí dos o tres imágenes de página central, en diferentes colores, rojo, amarillo, blanco, todas de Lamborghinis estupendos, con palmeras californianas detrás, con día de sol, su sueño del Lamborguini propio y, aquel espejo mágico que le muestra su escena atemporal como piloto de guerra; aunque el diseño de la nave no incluya la posición robótica que imaginaron los japoneses para que alguien las dibuje (no para que alguien las vuele, de ahí que él confunda lo real con lo irreal y espere por siempre una experiencia parecida a la de Julio Verne y su azarosa predicción del viaje a la luna).
El Prepo navega los aires matando al enemigo.
6 El Gordo había sido también compañero en la escuela primaria, pero apenas hasta segundo grado. Era de esos niños que empujan, que intentan seducir con gritos y con torpeza física, uno imagina un padre con una mano rugosa dándole unos golpes, era de esos que cometen el subersivísimo acto de realmente no tener miedo ni preocupación porque lo echen de la institución educativa.
En segundo grado lo echaron; entonces lo dejamos de ver. Hace muy poco el Prepo lo encontró, aun sin estudios terminados, dedicándose a la reparación de refrigeradores. Estuvo cinco años haciendo de mormón, al norte de Chile, en bicicleta, en pueblos perdidos en la cordillera, lugar al que la madre lo envió gracias a unos amigos porque ya no podía seguir manteniéndolo.
Ahora se casó y tiene un oficio poco rentable. Ha madurado.
7 Comíamos sanguches de pan, huevo y queso; a veces tomate y lechuga. Engañábamos al paladar que mientras degustaba todos los elementos menos uno, uno frente a los otros tantos, creía que eso era un Lomito ; o sea, uno comía sin notar la ausencia de la carne de lomo que le da nombre al sanguche. Triste anécdota, tan representativa de ese transcurrir adolescente. No era cambiar el sexo por la comida, ni siquiera, era siempre masturbación; o se engañaba al sexo o se engañaba al paladar. Esto se parece a la topografía de mi país , dijo el niño en el aula, levantando la mano, imaginando un animal subterráneo cuando pronuncia topografía.
8 Llegué y me hice una paja ... le cuenta el púber a sus amigos, exhibiendo los inicios de su virilidad, creyendo que mamá no percibe la diferencia entre el blanco de las sábanas y el del líquido que salió, obligado, de su entrepierna.
9 Cuya presencia, contradiciendo el aspecto de la casa, hacía confundir a quien intentaba descifrar la clase social de ésta familia.
10 Así como su desprestigiada clase, como su ilusoria patria sudamericana, con su deuda externa a cuestas.
11 Luke, en nuestro libro de cuentos audiovisual, le dice a su futuro Maestro: Quiero seguir los caminos de La Fuerza y ser un Jedi como lo fue mi padre.
El Prepo, así como un Jedi, será un guardia, no del universo pero sí de una pizzería.
12 Quizá haciendo una irónica alegoría a lo que significa en realidad su apodo en el lunfardo tanguero.
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