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Por Sebastián Della
Giustina
¿Cuáles podrían
ser los móviles para rever la imagen “institucional”
de una ciudad? ¿Cuáles las necesidades de cambiar
una imagen que funciona, identifica y estéticamente
es clara, sintética y precisa? ¿Está
la imagen de una ciudad supeditada al gobierno de turno? ¿Se
atrevería Mc Donalds o Coca Cola a cambiar su imagen
pues han cambiado de accionista mayoritario?
Dejemos a la imaginación que responda estas preguntas
y evitemos todo comentario acerca de cómo los políticos
se creen dueños en vez de empleados y ocupémonos
de lo estrictamente visual.
Córdoba contaba con una imagen que como ciudad la representaba
(función primera de cualquier sistema de identificación).
Sencilla, sintética, viva, pregnante, prolija, gráfica
y sobre todo muy incorporada en los espacios vivos de Córdoba.
La antigua imagen le daba a la ciudad ese aire serrano y amable
que nos caracteriza en todo el país.
Las formas resueltas mediante líneas absolutamente
gráficas (el diseñador seguramente había
leído el Wong), y los plenos de colores vivos formaban
parte de una síntesis gráfica que reconstruía
los espacios cordobeses sin necesidad de caer (re-caer) en
el manierismo compumático constituyendo, pieza a pieza,
un verdadero sistema gráfico de identificación.
Elecciones. Recambio
de color político. Rediseño. Nuevo diseño.
La nueva imagen de la Ciudad de Córdoba, no recuerdo
si fue presentada con mucha pompa, pero si con mucho conflicto,
constituye una pieza gráfica con pretensiones de logotipo
que, a mi criterio, no alcanza el nivel de raf.
La misma constituye lo que intenta ser un perfil de la ciudad
de Córdoba, más cercano a la ya clásica
representación del perfil de Manhattan (hasta se pueden
ver las Torres Gemelas), con árboles y cañada
para el aporte regional. A la imagen no le han escatimado
detalles (ventanitas, ramas, antenas, y tengo la sensación
de que si uno se acerca lo suficiente, cosa que no me he atrevido
a hacer, puede ver en las piedras de la Cañada una
hermosa textura de Corel 4). Esta imagen esta contenida, aunque
no sé si es precisamente la palabra, por una suerte
de globo, rodeado por un anillo a lo Saturno con las tipografías
graciosamente perspectivadas y adornadas con un bellísimo
degradé (en este momento no recuerdo si tiene volumen
la tipo, aunque por lógica debería de ser así).
Creo que el cambio de la gráfica, y con ello de nuestra
imagen para con el resto del país, es un desatino visual
y de representatividad.
Este comentario se debe a que en Córdoba se pueden
nombrar al menos diez excelentes diseñadores que por
no estar “enganchados” , “en el circuito”,
no tuvieron la posibilidad ni siquiera de participar. Y por
otro lado, pagándose tanto dinero por este tipo de
trabajos, ¿será tan difícil hacer las
cosas bien?
Por suerte, y para finalizar, el actual logotipo de la Ciudad
de Córdoba es tan malo que hace imposible su uso.
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06. ElTiempo
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