Por Elisa Ferrari

EE.UU. - 2002
Dirigida por: Adrian Lyne
Con: Richard Gere, Olivier Martínez..

Confieso que fui a ver esta película por pura casualidad, uno de esos domingos en los que al pasar por cualquier cine juego a la ruleta rusa de las películas y me digo "Si hay una película que empiece en los próximos cinco minutos, me meto a verla sea lo que sea".
Después de haber escuchado despotricar largamente a los que ya la habían visto, me había prometido no dejarme llevar por la curiosidad, pero... a la vista está el resultado.
La imagen que tenía en mente, la que me había hecho a través de las opiniones ajenas, estuvo bastante alejada de lo que es la realidad. Esta es una de esas películas en las que lo más divertido es el adelanto. Sí, el mejor clima lo tienen esas imágenes organizadas para vendernos la película.
Si esperábamos ritmo de video clip, como en "9 semanas y media" o adrenalina como en "Atracción Fatal", vamos a encontrar muy poco, por no decir nada...
A pesar de que el adelanto prometía lo contrario.
Parece que don Adrian Lyne se nos está poniendo viejo. Sus ideas siguen ahí, sus vicios están intactos, pero parece que anda cansado el hombre. Sigue asesinando impunemente terceros en discordia en aras de la protección de relaciones socialmente aceptables pero hipócritas. Aunque todavía no se decide a mostrarlo claramente, parece estar cada vez más convencido de que lo "normal" debe ser necesariamente aburrido y lo "prohibido" debe exterminarse de raíz, no sin antes haberlo saboreado con fruición, cuidando que el secreto no lo sea tanto.
Más allá de una fotografía impecable, con iluminación y ambientación de revista cara de decoración de interiores, lo cual en estas épocas no es ningún mérito, más allá, digo, de tomar los mejores planos de sus actores, no ha logrado que transmitan ningún sentimiento, ninguna tensión, nada más profundo que una hoja de papel satiné -cuidando muy bien que no se vaya a querer arrugar-, con un guión superficial y remanido.
Es más, el único mérito que podría haber tenido la película, el tema central, la música, es una interpretación al piano de una canción de Radiohead que fue escrita especialmente para otro filme, infinitamente mejor que éste, "Fines de semana en Familia" con Holly Hunter...
Una película mediocre, rutinaria, predecible, que apenas alcanza para distraerse un rato una tarde de domingo, si uno no tiene una buena revista de decoración de interiores y un sillón mullido cerca.


 
















   
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  federata.com.ar - Año 1 . Nº 6 - 2002.
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