Sentarse
en la oscuridad. Acomodarse mientras pasan los adelantos
de los próximos estrenos.
Comienza la película. Unas letras de color rosa
fuerte y ocho flores, cada una con el nombre de una
de las damas que vinimos a ver.
Francesas. Grandes actrices. Bellas. Todas juntas en
una sola película. Nos preguntamos qué
resultará de esta reunión tan particular.
Comienza la acción con normalidad teatral y de
repente comprobamos que esto no va a ser nada de lo
que esperábamos.
Es, decididamente,
algo mucho mejor: una comedia desquiciada, llena de
ironía y humor negro, en la que ocho mujeres
se relacionan de ocho maneras distintas con un solo
hombre a quien, aunque sea el centro del misterio, apenas
vemos, un homenaje al musical de los '50, pero sobre
todo, un guiño inteligente y una sonrisa cómplice
de estas señoras, que no sólo se atreven
a parodiarse a sí mismas, a poner en ridículo
a sus personajes emblemáticos, sino que lo hacen
con absoluta gracia y naturalidad, sin darse aires ni
tomarse en serio por un segundo.
La sonrisa inicial se convierte rápidamente en
carcajada general.
¿Qué no a todos les gustan las comedias
musicales? Puede ser. Pero tal vez ni siquiera eso sirva
como excusa suficiente para perdernos la loca sorpresa
que nos ha preparado Francoise Ozon en flagrante complicidad
con estas 8 mujeres.
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