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Por Inés Kuyusca
Si no fue, lo lamento por
usted, se ha perdido, algo maravilloso...¿ de qué
color? De todos. Al mejor estilo de un circo criollo, la feria
de platos que organizaron las chicas (Vilma Avaca, Pao Goso
y María Mauvesin) fue abundante, platos de muchos sabores,
uno más inverosímil que el otro, claro, eran
los platos de los que nos servimos todos los días,
trocitos aderezados de nuestro ser nacional.
El público tuvo que mantenerse en pie ante la ausencia
de sillas y el asunto no era forzado porque el escenario de
la acción no era fijo. Aunque sí existían
lugares de referencia: la banda en una esquina; en otra, el
escenario donde se exhibían nuestra señora justicia,
la que difícilmente se mantenía despierta y
nuestra patria, muy vestida para su trabajo nocturno; y en
el centro, en el ápice de la pista circular estaba
la reproducción en papel maché del busto de
Sarmiento; los demás espacios eran maleables.
El trabajo actoral fue riquísimo, recorrieron gran
parte de los hitos de nuestra historia y sus sistemas de pensamientos,
encarnados en personajes y algunos con sus respectivas tonadas:
el típico presentador chanta del circo, Alberdi, Sarmiento,
Juan Moreira, la aristocracia derechosa, los gobernantes genuflexos,
los culposos inermes de siempre... el espectáculo termina
y les cuento el final porque ya no es posible volver a verlo,
con todos - incluido el público- tirándose pelotitas,
bajo la pregunta...y entonces ¿quién tiene la
culpa?
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06. ElTiempo
Hoy,
¡Kermese!.
Sobre la obra "Feria de Platos"
Por
Inés Kuyusca |