Por Inés Kuyusca

¿ Qué fue esa marcha del viernes 30 de agosto? ¿ A qué naturaleza extraña podría asociarse? En realidad a ninguna naturaleza extraña , más bien a una muy conocida: “todo grupo de izquierda de más de un integrante es susceptible a divididirse en dos o más partes”.
Sí, sí, no puede incriminarse a ellos todo lo que sucedió, también podríamos atribuirlo a la famosa falta de conducción , o los boicots de “esos” pseudomarxistas infiltrados, o demás yerbas, pero a fin de cuentas el paseo se pareció a un paquete turístico que ofrecía la secretaría del mismo ramo conjuntamente con la secretaría de deportes. Un tour por la ciudad visitando los distintos puntos del casco céntrico, pasando por las reliquias de lo que fueron las instituciones de un caduco estado nacional.
Este paseo era especial para turistas extranjeros con ansias de vivir el célebre “turismo de aventura” de pacotilla, pues a ese paquete se le sumaba esta propuesta de “una pizca de turismo social” “¡ conozca, viva , sude en una verdadera manifestación latinoamericana!” “¡sienta el peligro de la represión, codo a codo con los marginados del sistema, una experiencia inolvidable!”.
De hecho en esa marcha abundó la gente de los barrios, personas que por su nivel socio-económico entran en lo que es llamado “ clase baja”, proletariado desempleado. Y llamativamente, faltó el abultado grupo de clase media que asiste a la universidad, público marchante asiduo en otras manifestaciones, pero no en ésta.
Una pena y un desperdicio pues la imagen era digna de Buñuel. Tal vez si el director la hubiese visto, la habría robado para incorporarla en “La Via Lactea” o alguna otra de sus películas. Sin embargo la procesión de mujeres, niños, hombres , y carros tirados por caballos, (gentes periféricas que antiguamente habían habitado el centro, pero que barridos debajo de la alfombra, quedaron en los linderos de la city), no tuvo mayores ecos, sólo los de ese momento, o sea, exactamente igual a como ellos viven la vida: al día.
Al parecer la coordinación organizadora del evento (si es que hubo alguna), no tenía muy claro los motivos por los que manifestarse, raro, habiendo tantos, ¿no?
En síntesis, el cuerpo se desmembraba cada vez que se presentaba la oportunidad,
Es decir: cada cien metros aproximadamente, y que, de vuelta al centro, después de haber saludado a los policías que custodiaban la casa de gobierno, cerraron el asunto con tres actos simultáneos en distintas esquinas, todas próximas una de otra. Perdón pero ¿ qué sentido puede tener hacer un recorrido con un montón de gente, sin detenerse en ningún lugar en especial, y sin palabras, digo, porque esta no era una marcha del silencio?
Una vez más la desazón copó algo que podría ser un espacio de comunicación entre la gente de un pueblo bastante desorientado, rebosante de prejuicios y muy predispuesto a la estupidez.


   
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  federata.com.ar - Año 1 . Nº 6- 2002.
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